Sabes lo que NO tienes...

Si estás leyendo esta página es porque seguramente ya has buscado ayuda en otros profesionales sanitarios.


Pero resulta que muchos no te dedican el tiempo que necesitas. Y otros, aunque dispongan de tiempo para atenderte, lo hacen con desgana, como si quisieran despacharte rápido y pasar a otra cosa.

En la sanidad pública encuentras profesionales quemados, sin tiempo de escuchar. Y alguno te ha tratado como si fueras una mujer con depresión. Incluso has tenido que aguantar comentarios como:

"Lo que usted tiene no es una enfermedad, sino producto de su mente",
"Lo que usted tiene es una depresión",
"Esto no es un problema físico",
"Dígale a su médico que la mande a salud mental..."

Ante este panorama, quizás hayas acudido también a la medicina alternativa y a métodos naturales para tratar de encontrar una explicación a tu situación y tratar de mejorarla.

Tal vez te has sometido pruebas de intolerancias, algún remedio homeopático o incluso te han sugerido que te sometas a una técnica de ondas electromagnéticas que pone los pelos de punta con solo pensarla.

Más pruebas, terapias y tratamientos que tampoco funcionan ni dan respuesta a tu enfermedad.

Nadie te da la respuesta que buscas...


Cada uno te dice que pruebes una cosa distinta. Cada uno te pide que te hagas diferentes pruebas. Y nadie da con el origen, ni mucho menos es capaz de proponer una solución eficaz para tu caso.

Empiezas a desconfiar de los profesionales médicos porque parece que ni ellos mismos, que se suponen que son los expertos, saben dar con las respuestas que buscas.

Y así pasan los días.

Te duele todo el cuerpo. Unos días el dolor se localiza en la espalda, otros días en el cuello, codos, caderas...

No puedes dormir por el dolor, ni hacer una vida normal. Y cada mañana te cuesta levantarte porque te sientes agotada. Y cada noche te cuesta conciliar el sueño por el propio dolor. Y esto te impide descansar y hace que al día siguiente amanezcas más cansada.

Al final acabas pensando que tu situación no tiene solución. Esto te hace sentir peor y más incomprendida. Y cuanto peor te sientes, menos posible ves la salida de esta situación.

La fibromialgia te está atrapando en un círculo vicioso del que no sabes cómo salir.

¿Y si te dijera que sí hay una respuesta a tu situación?

La respuesta está dentro de ti


Voy a decirte algo que puede que nadie te haya contado:

Deja de buscar fuera.

Porque la respuesta que buscas la encontrarás dentro de ti.

Dar con ella puede resultarte complicado. Probablemente no sepas ni por dónde empezar.

Hasta ahora, has recibido ayudas a medias, con prisas y sin profundizar en cómo te sientes.

Necesitas que alguien te acompañe. Alguien que te dedique el tiempo y la atención que te mereces. Alguien que te guíe paso a paso hasta dar con el origen de tu dolor.

¿Recuerdas tu vida antes de que comenzara el dolor?


Puede que no sepas exactamente cuándo fue, pero tuviste una vida normal previa a la fibromialgia. Ahí es donde comienza el viaje que quiero hacer contigo.


Soy Carmen Jódar, médico de familia especializada en fibromialgia.

Ayudo a mujeres con fibromialgia a encontrar el origen de su dolor para que puedan recuperar de forma permanente su vida normal y libre de sufrimiento.

dr carmen jodar tratamiento fibromialgia

Creo firmemente que la clave de mi éxito con muchas pacientes como tú está en mi capacidad de escucharte y estar disponible en los momentos donde más me necesitas.

El pilar de mi método es la confianza mutua. Escucho a mis pacientes porque confío en ellas. Eso lo perciben mis pacientes, que se sienten escuchadas y entendidas. Y así confían en mí.

Vuelvo a tener ilusión por la vida. Quiero hacer cosas. Desde que cuento con Carmen, soy otra. Me siento bien conmigo misma y todo gracias a su paciencia, amor, comprensión y acompañamiento en los momentos más duros.

Sandra, 38 años. 10 años con Fibromialgia.

¿De qué otra forma puede haber confianza mutua? Una vez aflore esta confianza entre las dos, comenzaremos a recorrer juntas tu camino, siempre acompañada por mí, donde te iré guiando paso a paso para que lideres tu salud y tomes las riendas de tu vida ante tus problemas.

Quiero poner a tu servicio mis 18 años de experiencia y dedicación tratando a mujeres con fibromialgia. 

Pero antes deja que te cuente mi historia.

Mi experiencia con el dolor y el sufrimiento


Cuando empecé a trabajar como médico de familia, me agobiaba no poder ayudar a los pacientes que sufrían.

El dolor tiene dos vertientes, la física y la emocional. La física es relativamente sencilla de tratar.

Solo requiere estudiar bien los fármacos, estar al día con las novedades, manejar las dosis, valorar bien al paciente para darle lo más adecuado, individualizar qué es lo más importante en su caso. Aspectos que con la práctica llegas a dominar.

Lo de verdad complicado es el dolor emocional, el sufrimiento.

Eso sí que es difícil. Y solo puede tratarse si el profesional se implica con la paciente.

Para implicarte con la paciente necesitas desarrollar habilidades como la empatía, la capacidad de comunicar y conectar y sobre todo la confianza en la capacidad de superación de tu paciente.

Desde el primer día se me daba bien conectar con mis pacientes. Me gusta que me vean como soy: una persona sencilla que ha estudiado mucho para ayudar a los demás.

Busco ponerme en los zapatos de cada uno, sin prejuicios y sin juzgar, pues hacerlo no lleva más que a errores, y encuentro un espacio común donde poder hablar sin tapujos para entender a cada paciente.

Fue cuando pasé por una Unidad de Paliativos cuando conocí de verdad el sufrimiento. No hablo de dolor. Hablo de sufrimiento, que es algo mucho más profundo.

Es conmovedor. Me costaba hablar, informar... qué duro hablar con los familiares de un paciente al final de su vida. Darle tranquilidad, ayudarle a resolver dudas, papeleos, conversaciones pendientes... tremendo.

Me enamoré de esa atención al sufrimiento y en unos años conseguí compatibilizar mi vida con un Máster en Cuidados Paliativos. Fue un aprendizaje duro pero tremendamente satisfactorio.

Aprendí las palabras más difíciles de mi profesión: las que hablan de la muerte. Esa barrera que tenemos los profesionales sanitarios porque solo nos han enseñado a curar, cuando la realidad es otra: curar y, cuando no se puede, cuidar y siempre acompañar.

Cuando aprendí a manejarme en ese terreno tan profundo, empecé a darme cuenta de la cantidad de sufrimiento que veía a diario en la consulta. Fue para mi vida profesional y personal un antes y un después.

Fue un paso más en mi forma de ayudar al paciente. Descubrí que las pérdidas del Ser Humano ocurren a lo largo de toda nuestra vida. Que hay que saber gestionarlas bien para no arrastrarlas, porque pueden generar conflictos emocionales difíciles de superar después.

Eso me llevó a desarrollar una metodología propia que da excelentes resultados en mujeres con fibromialgia y que aglutina toda mi experiencia en el tratamiento del dolor físico y emocional.

El Método Jódar


He visto muchas pacientes ninguneadas, peloteadas y despreciadas en un sistema de Salud que no tiene tiempo ni ganas de abordar esta patología por considerarla exclusivamente un origen psíquico.

Pacientes olvidadas por el sistema sanitario por no tener una patología que se ve en un TAC o en una analítica.

Es injusto e inadmisible hacer que una paciente se sienta poco valorada.

Una mujer con fibromialgia necesita una ayuda especial.

Alguien preparado para revisar sus tratamientos, simplificarlos, a veces hasta retirar muchos de ellos y valorar su estado emocional.

Todo va de la mano y mejor recurrir a un único profesional que abarque todo los aspectos que acudir a diferentes profesionales que no se ponen de acuerdo como una orquesta sin director.

Lo que necesitas es una valoración integral y muy personalizada.

Porque al igual que no hay dos personas iguales, no hay dos pacientes con fibromialgia iguales.

En mis años de experiencia tratando mujeres con fibromialgia he sido testigo de transformaciones increíbles. He conseguido que decenas de mujeres salgan de mi consulta reconciliadas de nuevo con su vida. He conseguido que recuperen su matrimonio, que perdonen un error, que acepten a los demás, que se perdonen y se acepten a ellas mismas...

Esa capacidad de superación, esa capacidad de salir adelante cuando estás acompañada de alguien que te entiende, es lo que me mueve a dedicarme en cuerpo y alma a ayudar a mujeres como tú.

En toda esa confusión había sentimientos que tomaban el control de mi vida, como el fracaso y la culpabilidad por mi estado de salud. Había perdido el rumbo totalmente, estaba deshecho y me desvivía por encontrar una respuesta que explicase lo que me estaba pasando y eso me generaba más frustración.

Desde hace algún tiempo he conseguido adaptar mi vida a mi salud, esto implicó hacer un cambio radical.

Si bien los síntomas que empecé a padecer hace aproximadamente unos 5 años no han desaparecido, desde que empecé a gestionar el estrés no me generan tanta frustración ni me resultan tan incapacitantes como antes.

Alejandro, 36 años. 5 años con Fibromialgia.

Quiero que des el primer paso ahora


Quiero acompañarte. Quiero ayudarte a salir adelante. Voy a poner todo mi empeño, experiencia y profesionalidad en ello.

Por eso quiero mostrarte dos formas de iniciar tu camino para recuperar tu vida normal sin dolor ni sufrimiento.

1. Haz este ejercicio guiado

Si todavía no lo has hecho, te invito a que realices un sencillo ejercicio guiado que te ayudará a entender en 30 minutos las causas de tu dolor y dar el primer paso para recuperar tu calidad de vida:

2.Descubre cómo puedo ayudarte con tu fibromialgia

Quiero que veas cómo funciona el método que he diseñado para ayudar a mujeres que, como tú,
llevan demasiado tiempo sin encontrar un alivio a sus síntomas. 

Si tú también crees firmemente que la clave para superar tu fibromialgia está en encontrar una experta
en quien confiar, con capacidad de escucharte y de estar a tu lado cuando más lo necesitas,
estoy segura de que el Método Jódar es para ti. 

PD: Da el primer paso ahora hacia tu mejoría duradera antes de que tu situación vaya a peor.
Juntas, lo conseguiremos.

Con cariño y determinación,

Carmen Jódar.