…es que no puedo hacer ejercicio


cómo el ejercicio físico te puede ayudar en tu dolor

Cada vez que hablo con un/a paciente sobre este tema, tengo que comenzar con cuidado para no herir. 

La fibromialgia es DOLOR: dolor físico y dolor emocional. Es difícil romper ese círculo y comenzar de nuevo. Vamos a ver unas claves que nos pueden ayudar

A pesar de los numerosos trabajos que se han publicado y  que demuestran los beneficios sintomáticos del ejercicio físico en la enfermedad, no existen protocolos ni pautas de dosificación concretas de los mismos para poder aplicar en todos los casos.

No todos los días son iguales y tenemos que partir de la base que no podemos planificar demasiado, pero nos podemos proponer algo sencillo para comenzar a romper una rutina francamente perjudicial para nuestra salud física y emocional. La indicación debe ser por tanto individualizada en cuanto a tipo, intensidad, duración y frecuencia del ejercicio, según la capacidad de cada paciente.

Hay que tener en cuenta algunos factores

Existen varios factores relacionados con la actividad física que es interesante conocer:

  • la edad: al aumentar la edad de los pacientes aumenta el porcentaje de realización de ejercicio. La causa de esto es que disponemos de más tiempo. Como es fácil imaginar, el caminar es el ejercicio más frecuentemente realizado en esa etapa de la vida.
  • Otro factor es el peso: aquí nos encontramos con una asociación negativa, es decir, a más peso menos ejercicio físico. Y es lógico: si pesamos más, cuesta más moverse y nos cansamos más. Sin embargo hay que iniciar el proceso del cambio abordando los dos factores: mejorando la alimentación para iniciar la pérdida de peso y a la vez iniciar el ejercicio que además nos ayuda a bajar esos kilos que sobran.
  • Es curioso pero no menos importante el profesional que hace la recomendación y seguimiento del paciente. Parece que los pacientes seguidos solo por el médico de familia hacen más ejercicio que los que son seguidos conjuntamente por el médico de familia y el psiquiatra. En esto yo haría un inciso hablando de lo importante de la empatía del médico puesto que también está demostrado que la prescripción de ejercicio físico por parte del personal sanitario como tal, es insuficiente.

¿ Y cual es el más indicado para mí ?

Entonces, ¿cuál es el ejercicio más adecuado?, pues el que más te guste realizar: pilates, yoga, piscina, caminar… Es importante fidelizar esa rutina en nuestra vida. Depende de muchos factores como hemos visto e incluso algunos más, así que lo ideal es elegir un ejercicio que nos guste y comenzar esa rutina de forma progresiva y ordenada.

Una fórmula que yo le propongo a mis pacientes es, después de elegir el que le guste y que sea compatible con su vida, su horario y su situación, hacer  unos minutos diarios o con una regularidad semanal para que formen parte de la rutina.  Los que tienen perro, es útil aprovechar el sacarlo para caminar. Se ha demostrado que sirven incluso como terapia, pues al ser el perro un animal muy fiel, ayuda a reducir el consumo de analgésicos y mejorar el estado de ánimo y la ansiedad.

Y cuando hemos iniciado una pequeña rutina…

Volviendo al ejercicio: cuando se ha iniciado esa pequeña rutina y ya lleva unas dos semanas, sentimos que estamos cumpliendo nuestro objetivo (aunque fuera pequeño) y eso nos hace animarnos y poder  ir subiendo despacio el tiempo, consiguiendo poco a poco que nuestro objetivo sea mayor y por tanto su beneficio también nos acompañe.

En general, es importante ponernos metas en nuestra vida que podamos cumplir. No sirve de nada proponernos grandes objetivos porque al ser complicado, rápidamente sufrimos la desilusión propia de no ser capaces de cumplirlos y por tanto, nuestra autoestima sufre un revés innecesario del que volvemos a tardar en recuperarnos. Y eso siempre nos pasa factura.

Biblografía:

  1. Sañudo, B., Galiano, D., Carrasco, L., & De Hoyo, M. (2010). Evidencias para la prescripción de ejercicio físico en pacientes con fibromialgia. Revista andaluza de medicina del deporte, 3(4).
  2. La terapia asistida con perros en el tratamiento de las personas con dolor crónico: una revisión sistemática Aguado D, Miró J, Torres J et al.See more Revista de la Sociedad Española del Dolor (2016) DOI: 10.20986/resed.2016.3461/2016
  3. Álvarez, B. A. (2003). Ejercicio físico en la fibromialgia. Rehabilitación, 37(6), 363-374.

3 comentarios en “…es que no puedo hacer ejercicio”

  1. Buenos días, cuánto me identifico con lo que dices. Muchas veces la impotencia hace que nos marquemos metas excesivas, y al no poder llegar a cumplirlas nos hace sentirnos peor.

    • Así es. Vivimos rápido. Parece que tenemos que hacerlo todo para antesdeayer y eso nos genera un estrés brutal. Encima, sólo mostramos en las redes lo maravilloso de toda nuestra vida: un viaje, una comida, una fiesta, qué guapa estoy, qué bien me lo estoy pasando… la vida es otra cosa. Los logros cuestan esfuerzo, hay momentos regulares y otros malos…hasta el que se muestra tan feliz los tiene…
      Me parece que voy a escribir una entrada en esta línea, me has dado una idea. Muchas gracias Isabel 😉
      Lo mejor: metas pequeñas que parezcan hasta irrisorias, cumplirlas, vemos que somos capaces y poco a poco ir aumentando.
      En resumen: mejorar nuestra autoestima
      Un saludo afectuoso

  2. Creo que eso nos ayudaría mucho,
    por lo menos a mí, aprender a conseguir pequeñas metas, más vale pequeños logros que grandes fracasos.
    Gracias a ti.
    Un saludo

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