«…pues yo te veo muy bien»


Cuantas veces escuchamos la opinión de los demás y nos hace daño. Especialmente les ocurre a las personas con fibromialgia y a pacientes que sufren dolor crónico .

Parece que cuando lo estás pasando mal, no puedes arreglarte un poco para tener buen aspecto, o al revés, que cuando tienes buen aspecto no puedes estar pasándolo mal.

Es cierto que los pacientes con dolor, especialmente los días malos, no les apetece hacer muchas cosas o incluso les cuesta salir de la cama, pero también es verdad que hay días que hacen el esfuerzo de salir a un sitio diferente o intentan disfrutar de algo con su familia, o se arreglan para verse mejor … y no se escapan sin un comentario que, aunque la intención sea animar, cuando estás regular resulta dañino.

La sociedad de la apariencia

Vivimos en la sociedad de la apariencia. Todo pasa por la imagen hasta el punto que nos exclaviza. Cuando nos asomamos a las redes sociales, la mayoría de las veces sólo vemos lo bien que lo están pasando los demás: foto de qué guapa estoy, foto de qué bien me lo estoy pasando, otra de qué divertida la fiesta de mi amiga, qué paisaje tan idílico estoy viendo, qué vacaciones me estoy pegando… de repente nos invade una sensación rara de “todo el mundo es feliz y yo…” y si encima tenemos un mal día por el motivo que sea, nos puede hacer sentir hasta desgraciados. Y no es así.

La vida es difícil para todos, aunque cada uno tenga sus matices. Tenemos días buenos, malos y regulares. El trabajo no siempre va bien incluso hay gente que no tiene, hasta los famosos tienen que buscarse su pan, algunos incluso vendiendo su vida porque no tienen otra fuente de ingresos, los cantantes tienen que hacer giras y dormir muchos días fuera de sus casas sin su familia para estar ahí… pero parecen todos felices en las fotos y podemos pensar “qué suerte tiene, que le va fenomenal, tiene éxito y gana mucho dinero”… y aunque sea así, esa persona también tiene sus días que le gustaría ser anónimo y no tener que firmar autógrafos y poner buena cara para las fotos sintiendo por su cuerpo una preocupación o queriendo estar en otro sitio acompañando a un ser querido, o estar sintiendo rabia por un problema que en ese momento querría resolver con alguien cercano, o miles de cosas que no sabemos porque no estamos en su piel.

Aunque cada uno de nosotros tenemos nuestras preocupaciones y llevamos la vida lo mejor que podemos,generalmente no nos ponemos en el pellejo de los demás y opinamos alegremente en función de la apariencia que nos da.

Nuestra imagen y nuestra realidad

Es así, no somos conscientes que cada uno en nuestro trabajo o en circunstancias de nuestra vida tenemos que poner una cara imparcial, escuchar opiniones, resolver problemas, pero tenemos los nuestros por dentro. Y si nos paramos a reflexionar, eso nos condiciona como enfrentarnos a las cosas del día a día.

Así que, cuando veamos a alguien aparentemente bien y nos diga que no se siente así, respetemos sus palabras y aguantemos el comentario. A veces ayuda más un silencio, un gesto, un abrazo o un “pues aquí me tienes para lo que necesites”.

Nuestra sociedad sería diferente si todos fuéramos más comprensivos y emitiéramos menos juicios de valor.

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